Home Foros Inspiración Sufrir en las provocaciones del pecado (Ejemplo de conversación)

0 respuestas, 1 voice Última actualización por  davidjungle hace 6 meses, 1 semana
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    davidjungle
    Jefe de claves
    @davidjungle

    Nuestras miradas se cruzan, y es como si un callejón sin salida me guiara hacia su puerta…

    —Si me sigues mirando de esa forma, voy a tener que despertar al detective privado que llevo dentro —le digo mirándola fijamente con sensualidad y una media sonrisa traviesa.
    —¿Y eso?
    —Básicamente para descubrir que hay detrás de esa fuerza que transmites con tu mirada.
    —¿Bueno y por qué me lo dices?
    —¿Por qué no decirte que tus ojos me han arrastrado hasta aquí sin que yo pudiera hacer nada para impedirlo? No me asusta sentirme vulnerable.
    —Lo último que pareces es ser muy vulnerable, se te ve bastante seguro. Aunque quizá conmigo deberías ir con cuidado —contesta más provocadora.
    Decidida a entrar en el juego con todas sus armas.
    —Yo siempre llevo cuidado, aunque solo hasta que no puedo resistirlo.
    —¿Hasta que no puedes resistir el qué? —pregunta con curiosidad a mi frase inacabada.
    —Quemarme, caer en la tentación, sufrir en las provocaciones del pecado. Se puede expresar de muchas maneras —susurro sin poder evitar que mi mirada viaje hasta sus labios—. ¿Cómo lo expresarías tú?
    Se queda pensativa mientras yo, ni corto ni perezoso, no le quito el ojo de encima. No escondo que la deseo, no hace falta. Prefiero las cartas boca arriba.
    —No lo sé, pero está claro que no tienes nada bueno en mente —se ríe—. Aunque no creo que vayas a conseguir nada conmigo.
    —Veo que te corroe la duda, pero no te preocupes. Para mi no todo en la vida se trata de conseguir, sino de disfrutar. Por el momento esa sonrisa tuya es suficiente.
    —¿Y qué es lo que te gusta hacer para disfrutar? —pregunta ella abriendo el tema de conversación.
    —Yo creo que casi todo puede ser disfrutado si nos enfrentamos a ello con esa actitud.
    Le digo comunicando más mi forma de pensar que aquello a lo que dedico mi tiempo.
    —Pues te voy a dejar mis apuntes del master para que te los estudies por mi.
    —No creo que yo pueda hacer el examen por ti, pero si no te apetece estudiar, puedo ayudarte a que el disfrute de tu tiempo merezca la pena el suspenso.
    —Eso no va a ser posible, soy una chica muy aplicada y no suspendo nunca.
    —En ese caso disfrutaremos celebrando tu aprobado. Ya tendremos tiempo de inspeccionar si de verdad eres tan aplicada como dices. ¿Y ese master de qué es?
    Finalmente empezamos a hablar más de nosotros. No nos limitamos solo a la magia del juego de la seducción. Eso sería incompleto, también necesitamos saber quiénes somos, mientras que ese juego, continúa perpetuándose entre tema y tema.

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