Seducir a una chica…¿con Asperger?

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  • Este debate tiene 1 respuesta, 2 mensajes y ha sido actualizado por última vez el hace 1 año, 8 meses por Anónimo.
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  • #16467
    Esseintes
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    Hola chicos, encantado de ingresar este foro

    Os expongo un caso dificilillo.

    Conocí a esta chica (a la que llamaremos Esther) el año pasado, en un bar al que acudimos los de mi pandilla frecuentemente. Es una chica reservada, pero a la vez risueña y encantadora, con un punto maternal que me encandiló. Además físicamente es preciosa. Vamos, me quedé enchochado. Peligrosamente enchochado diría yo.

    Por entonces la veía pocas veces (tiene unos horarios laborales complicados), Cuando nos encontrábamos en el bar siempre venía acompañada de un tío mayor (al que llamaremos Alfredo) de unos cuarenta años (ella tiene veinticinco); no muy agraciado, calvo, desgarbado y con aire depresivo que se pasaba la noche pegado a ella como un escolta. No se daban ni un beso ni un abrazo. A ojo de buen cubero se diría un beta de libro. Sin embargo, me comentaron que eran novios y que vivían juntos. Me sonó raro pero, como tampoco los conocía, me lo creí.

    Pasó el tiempo. Esther dejó de venir al bar. Nuestro único contacto era un grupo de Whatsapp en común donde ella apenas intervenía. Nos vimos en un par de ocasiones en diferentes eventos. Ella no me ponía mala cara, pero tampoco se dirigía a mí en términos especiales. Imperaba la cordialidad esperable entre desconocidos. Yo me moría de ganas de estar con ella a solas, pero en todo momento estaba acompañada de Alfredo, su supuesto novio, o asediada por otra gente del bar.

    Por entonces, mi enamoramiento no era grave, y pasaba bastante del asunto. Estaba centrado en el trabajo y en acostarme con otras mujeres (tengo bastante éxito), pero Esther siempre estaba en el fondo de mi mente, como una espina clavada.

    Una noche, me encontré a Alfredo, solo y borracho en la barra de un bar. Estaba tristón, y en cierto momento me confesó con amargura que Esther y él en realidad no eran novios (?) Me alegró mucho escuchar eso, ya que parecía confirmar que Alfredo era en realidad un pagafantas. Ergo, había vía libre.

    En nuestro grupo común de Whatsapp yo tengo intervenciones bastante vehementes a cuenta de asuntos de actualidad. Aunque Esther no escribe mucho, me consta que lo lee todo, y es de suponer que estaba al tanto de todo lo que digo. Aquí es donde entra Lucas en juego.

    Lucas es el macho alfa del grupo, el que lleva la voz cantante. Tiene ventajas competitivas obvias: un trabajo estable, coche, cultura, inteligencia, es guapo, tierno, seguro de si mismo, arrogante…Vamos, todos los ingredientes para ser deseado por las mujeres. Y efectivamente, estuvo mucho tiempo con una de las chicas más deseadas de mi entorno (hasta que ÉL cortó con ella) y tuvo múltiples rolletes.

    Lucas es muy amigo de Alfredo y, a su vez, por tanto, de Esther. Me fijé en que Esther siempre estaba muy pendiente de Lucas en el grupo: todos los mensajes iban dirigidos a él, además trabajan en el mismo sitio, opinaban las mismas cosas y tenían personalidades muy similares. Vamos, para mí hacían la pareja perfecta y comencé a sospechar que Esther estaba por Lucas, y que lo de Alfredo era un quiero y no puedo. Nada confirmado, sin embargo, pues, sobre el papel son amigos. Al menos hasta donde yo sé. Además, publicaciones pasadas de sus RRSS (sí, a ese punto de stalkeo he llegado por la frustración) hablaban de que había alguien que le gustaba, pero que la desdeñaba.

    Un día, mientras discutíamos en el grupo sobre un tema, me habló por privado, y comenzamos a charlar.

    Esther es totalmente fría y racional en el trato. Siempre parece tener la cabeza en otra parte; preocupada por mil asuntos propios y del trabajo. . Me centré en ganar valor y en mostrarme algo distante e inaccesible, con respuestas cordiales e irónicas a sus comentarios. Creo que alcancé el tono justo, porque la conversación transcurrió de manera fluida, hasta que ella empezó a tontear y a insinuarse. Yo, viendo la liebre saltar, enseguida propuse vernos.
    De estas conversaciones, sin embargo, me llamaba la atención su absoluta falta de respuesta sexual a mis avances. Yo intentaba hacer mi juego: lanzaba insinuaciones, dobles sentidos, comentarios picantes, y ella se quedaba fría, con cara de póker (en versión whatsapp) como si no las entendiera. Me pedía incluso que le aclarara lo que había querido decir. Cualquier tema sexual era obviado con mojigatería.

    Al principio pensé que se estaba haciendo la difícil, que aquello no era más que el típico test, así que continué en la misma línea, hasta que descubrí que por ese camino no iba a ningún sitio. La chica parecía de hielo. Una de dos: o yo no le gustaba, o aquella no era la manera correcta de seducirla ¿Tal vez prefería a alguien más tranquilo, asentado y transparente como Alfredo, el supuesto novio? ¿Tal vez solo tenía ojos para Lucas? ¿Lesbiana? Tendría que descubrirlo en la cita.

    Este primer encuentro transcurrió, desde el punto de vista de la seducción, perfecto por mi parte. Seguí con las insinuaciones, con el contacto físico progresivo, risas, relax, etc. Modestia aparte, he hecho esto muchas veces y no sabría decir fallos graves en la interacción. Incluso estuve muy por encima de ella. Esther estaba a gusto, divertida, pero seguía sin responder a mis avances. Parecía que algo la inhibía.

    Entonces me confesó que creía que tenía Asperger, porque tenía dificultades para relacionarse y captar dobles significados, y que estaba yendo al psicólogo. Lo cierto es que sus redes sociales tienen una estética muy atormentada y caótica, y en ciertos aspectos su personalidad parece responder a ese patrón de autismo. No obstante, uno es perro viejo y aquello me sonó a clásico pajareo femenino para solamiguearme. Y como le tengo fobia al solaamigueo, pasé del tema y seguí dándole caña. Me enteré también de que estaba viviendo con sus padres (entendí que lo de Alfredo se había terminado, si es que hubo algo alguna vez)

    Al final de la cita, y aprovechando que me quedaba de camino, la acompañé al bar donde trabaja. Le pasé un brazo por encima, gesto al que no se negó, aunque la notaba rígida e incómoda. Quizás no calibré bien. Al despedirnos, intenté besarla, pero giró la cara para que solo pudiera darle dos besos (cobrazo). Se fue muy sonriente y feliz, y yo me marché amargado, consciente de que no le gustaba y de que había quemado un cartucho importante.
    En el bus, y con esa ansia en el cuerpo tan poco aconsejable, le mandé un mensaje: “Me ha encantado conocerte ;)” Ella me respondió que igualmente, que le había caído genial y carita sonriente. Sí, todo muy bien, pero cobrazo.

    Cansado de darme contra el muro de su indiferencia, y ya obsesionado con el tema, seguí haciendo juego y picándola, por chat y en directo, con nulos resultados aparentes. También prolongué las ausencias y empecé a dejar de responder a sus mensajes. Había entrado ya en esa dinámica ansiosa que a veces nos lleva a querer limpiar desesperadamente nuestro error, y solo conseguimos emborronarlo. Es entonces cuando empezamos a perder el norte y a dar palos de ciego.

    Esther parecía una máquina de crear pagafantas. Tiene un amiguito íntimo que no es un pagafantas, sino lo siguiente. Queda con él a menudo, mitad para cuidarlo mitad para hacerse confidencias. Un arrastrado absoluto, que aún es virgen y que además tiene problemas psicológicos . Después está Alfredo, otra víctima. Y por último tenemos a Lucas, siempre acechante y dominante, y con él que ya apenas me relaciono (hemos discutido por un tema de mujeres)

    Seguía siendo muy simpática. Me enviaba audios y charlábamos. Mis intentos de escalar en la interacción, por activa o por pasiva, seguían cayendo en saco roto. No me acababa de creer lo del Asperger. Había comentado que había tenido novios y por las cosas que escribía en sus redes sociales se deducía una vida sexual en el pasado. Además supuestamente había sido novia de Alfredo.

    A partir de la cita, me resultó imposible quedar a solas con ella otra vez. Solo nos veíamos en grupo, con su cohorte de pagafantas, a cual más pelele. Intenté por todos los medios zafarme de ese ambiente y llevarla a otro lugar más favorable. Si solo nos veíamos dentro del grupo, iba a asociarme a la Friend Zone (si es que no lo estaba ya) y eso no beneficiaba a mis intereses. Pero siempre había algo que lo impedía.

    Una noche, volviendo a casa, me dijo que no hacía falta que la acompañara al portal, y una vez más, al ir a besarla, giró la cara. Simplemente no le gustaba. Más claro, agua.

    Obsesionado ya con el tema (mala cosa), y sin resignarme, opté por dar un golpe en la mesa. Ante la tardanza en responder a un mensaje (dos días) le dije de malos modos que si iba a tardar tanto en responder no tenía sentido seguir charlando, y que si quería quedar ya sabía dónde estaba. Corté el asunto.
    Días después, con motivo de una opinión en nuestro grupo de amigos, acabamos discutiendo. Contribuyó a calentar el asunto el hecho de que yo ironizara sobre su condición de Asperger. Se enfadó muchísimo, me envío unos mensajes larguísimos reprochándome mi falta de sensibilidad; que me había reído de su enfermedad, que la estaba juzgando, etc. Yo me mantuve en mis trece, pero terminé templando gaitas y nos dimos un abrazo de reconciliación a la noche siguiente.

    Desde entonces, no me habla tanto como antes, sus mensajes son más cortos y a veces no responde. Eso sí, sigue siendo muy simpática conmigo y preocupándose por mi vida. Como el primer día. Como si nada hubiera pasado.

    ¿Cómo lo veis? ¿Puedo virar la situación o está todo perdido?

    Un Saludo

    #16471
    Anónimo
    Inactivo

    Pues menuda historia tienes entre manos, pero al menos la has redactado genial y se hizo super facil de leer.

    Al lio.

    Dar el golpe en la mesa no ha estado mal. Pero meterse con su condición es de muy mal gusto, y mas si está acomplejada o lo pasó mal en el pasado.

    Pero bueno, vamos a intentar solucionarlo, para empezar, como has hecho la tactica del “golpe en la mesa” se supone que te habla ella de vez en cuando.

    Lo ideal sería que cuando te hablase te mostrases super sincero y atento con ella, para que vea lo que se esta perdiendo, pero que en cuanto dejeis de hablar, ni siquiera le mandes una mencion o una referencia por el grupo.

    La idea es que si le apetece hablar contigo, lo haga porque eres alguien guay con quien conversar. A partir de ahi es el juego de siempre, ir subiendo poco a poco y volver a quedar en persona.

    Si como sospechas es alguien a la que las citas ‘sexuales’ no le van mucho (por lo que dices que no se dejó hacer nada), presentante primero como un buen amigo/apoyo y ya tendras tiempo para avanzar en el terreno sentimental.

    Piensa que si estaba con el otro chico aunque no fueran novios, es muy probable que valore ciertas cualidades como la paciencia, fidelidad, sinceridad…

    No creo que debas forzar la maquina, al menos no por como lo cuentas.

    Cuando quedes con ella llevala a hacer cosas guays y disfruta del momento, si ha de pasar algo, pasará, con esta chica no creo que sea bueno forzar nada.

    Ah, y entiendo que Andres esta fuera del juego, ya que su relacion es platonica, asi que no creo que debieras preocuparte por competencia a corto plazo.

    Tomate tu tiempo

    -Vito

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