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Cómo nos afecta el condicionamiento clásico

El condicionamiento se refiere al aprendizaje de ciertas conductas que nos llevan a pensar y actuar de un modo determinado. Con esto nos referimos a un aprendizaje conductual, también conocido como aprendizaje por estímulo-respuesta. Las personas solemos actuar de igual manera ante estímulos conocidos, frutos de un aprendizaje anterior, forjando así respuestas o asociaciones automáticas ante distintas situaciones.

Tener en cuenta el condicionamiento clásico y como nos afecta a los seres humanos nos llevará a evitar que creemos creencias perjudiciales para nosotros, bien porque nos impidan ser más felices o alcanzar ciertas metas y deseos. También nos ayudará a comprender la importancia de la consciencia y acercarnos a tener percepciones más realistas que no distorsionen nuestros juicios y acciones.

El condicionamiento clásico

Es un aprendizaje a través de la repetición, que nos lleva a provocar ese condicionamiento, o respuesta automática (reflejo rotuliano), mediante la exposición repetida. Según Ivan Pavlov (fisiólogo ruso), el aprendizaje condicionado se presenta como un estímulo que va asociado a otro estímulo, dando lugar a una respuesta conocida. Pavlov consiguió demostrar lo que quería decir mediante un experimento con perros, en el cual consiguió que los animalitos salivaran y asociaran la hora de comer con el sonido de una campana.

De esta forma nos encontramos ante dos tipos de estímulos, el estímulo no condicionado, y el estímulo condicionado. En el caso del experimento de Pavlov, que podéis ver en el vídeo, la campana se convirtió en el estímulo condicionado (ya que por sí solo en un principio no genera cambios en el individuo), mientras que la comida (pasta de carne) era el estímulo no condicionado (el estímulo real, la comida). Finalmente lo que la pasta de carne provocaba en los perros, la salivación, se consiguió provocar únicamente con el sonido de la campana, sin que hubiese comida de por medio.

Cuando dos cosas suelen ocurrir juntas, la aparición de una traerá la otra a la mente (Aristóteles)

Esta clase de estímulos no condicionados (la campana), también nos afectan a los seres humanos. Así los más fieles seguidores de una marca, como por ejemplo la marca Apple, se ven fuertemente condicionados a repetir la compra de esta marca fruto de un aprendizaje anterior, sin siquiera buscar información de nuevos productos en otras marcas, condicionando así su comportamiento racional.

Aprendizaje asociativo cognitivo

Los científicos conductistas opinan que el condicionamiento clásico es un aprendizaje de asociaciones que permiten al individuo anticiparse a la imagen que perciben de su ambiente. Esto nos lleva a pensar que cada persona tiene una imagen del mundo (percepción) diferente a la de cualquier otra persona, debido a condicionamientos diferentes frutos de sus vivencias y aprendizajes pasados. Sin duda conocer esto nos llevará a varias conclusiones, como la de otorgarle mayor reconocimiento a habilidades comunicativas como la empatía, elevando nuestro nivel de entendimiento hacia las formas de pensar y actuar de otras personas. Por lo que el condicionamiento clásico se considera como un aprendizaje asociativo cognitivo en la medida en que genera nuevos conocimientos y expectativas acerca del mundo.

¿Cómo puede afectar el condicionamiento clásico a nuestras vidas?

Quizá hayas oído muchas veces expresiones como éstas:

“Yo durante el día no puedo estudiar, sólo consigo concentrarme por la noche” (O a la inversa)

“No sé qué me pasa que sólo me gustan los chicos chulitos y al final me acaban haciendo daño”

“Que tonta/o fui, estaba tan enamorada/o que no me di cuenta de que me estaba engañando. Estaba ciega/o”

“Yo no puedo hacer eso, ya lo he intentado muchas veces y sé que no me va a salir”

“A mí estudiar se me da muy mal”

Ejemplos como éstos nos sirven para ver como ese aprendizaje pasado nos condiciona en nuestros actos presentes. Si a una persona no le ha ido bien en sus estudios, quizá por una mala organización o falta de empeño, la repetición de cierto número de fracasos le lleva a generar un creencia como la del último ejemplo “A mí estudiar se me da muy mal”, y abandonar los estudios cuando quizá era perfectamente capaz de sacar excelentes resultados académicos. En relación a mi artículo anterior sobre iniciar una conversación, podríamos decir que un chico que haya intentado varias veces hablar con chicas que le gusten y éstas le hayan rechazado, obtiene como aprendizaje una emoción negativa fruto de sus fracasos que le generarán miedo ante esta situación.

condicionamiento clasico

Al igual que ese otro experimento en que los monos ya no cogían los plátanos por temor a llevarse una descarga eléctrica, cuando la descarga eléctrica ya se había retirado, también las personas nos sentimos manipuladas en nuestro día a día por ese condicionamiento pasado, de forma que acabamos creando en nosotros mismos un gran número de creencias que no nos favorecen de cara a conseguir aquello que deseamos, lo que nos lleva a sentir frustración y resignación por no cubrir nuestras necesidades.

¿De que depende el condicionamiento clásico?

La repetición

Aumenta la fuerza de la asociación entre un estímulo condicionado y otro no condicionado, y favorece la retención. No obstante una repetición excesiva provoca una pérdida de atención, lo que se conoce en marketing como “desgaste publicitario”. La forma de prevenir este desgaste son las variaciones sustantivas, o lo que es lo mismo, la variedad. Por ejemplo, en términos de atracción, una persona puede gustarnos por ser sensible y honesta, pero si sólo nos aporta eso todo el tiempo, al final nos acabará aburriendo. En cambio, si esta misma persona varía esas cualidades con otras como el ser aventurera y sensual, es menos probable que ese desgaste se produzca.

Generalización del estímulo

Se refiera a una respuesta similiar ante estímulos parecidos pero no iguales. Por ejemplo, en el caso de los perros, Pavlov comprobó que había sujetos que salivaban al escuchar un sonido parecido al de la campana, como el de unas llaves. Así si una persona piensa que se le da mal estudiar, también será reacia a actividades como la lectura, incluso aunque esta lectura se trate de novelas de ficción.

Otro ejemplo de generalización del estímulo nos lo encontramos con las marcas, ya sea marcas de productos o marcas personales. Si nosotros pensamos que nuestra madre (marca personal) quiere todo lo mejor para nosotros y además apreciamos fuertemente su opinión y guía, quizá hagamos lo que ella nos diga sin replanteárnoslo demasiado, incluso aunque no sea muy difícil de identificar de que está equivocada. Recordemos la conocida expresión “si tú lo dices habrá que creerte”. En cuanto a marcas de productos, en el caso de Apple antes mencionado, una buena experiencia con uno de sus productos nos puede provocar que pensemos que todos los productos que fabrica son igual de buenos.

adictos al consumo

La generalización del estímulo es muy importante de cara a identificar qué es lo que los hace realmente felices de que es lo que no. Si una persona se siente muy bien yendo de compras, puede acabar obsesionándose con ganar más dinero para sentir placer comprando más y más, y dejar de lado otros aspectos de su vida, y acabar provocando que su felicidad sea dependiente del acto de consumir. Lo mismo ocurre con la dependencia emocional, cuando pensamos que únicamente seremos felices si determinada persona nos quiere y está con nosotros.

 

Discriminación entre estímulos

Es el caso opuesto al anterior, donde lo que intentamos es evitar la generalización. Así como las marcas intentan diferenciar lo máximo posible sus productos, como personas deberemos sobre todo tener en cuenta estos estímulos al relacionarnos con otras personas.

Así, un chico al que le guste cuidarse y mantener un cuerpo 10, quizá esté buscando una relación estable con una chica, pero el sexo femenino lo perciba como “golfo”, pues tiende a generalizar a este tipo de chicos con chicos que sólo buscan experiencias sexuales con muchas chicas. Si este chico es inteligente, sabrá detectar esta objeción y tomar medidas de cara a realizar una comunicación efectiva que provoque esta discriminación entre estímulos. Lo mismo podría ocurrir en el ejemplo anterior de los estudios y la lectura, cuando una persona que no le guste estudiar le de una oportunidad a leer novelas y empiece a aficionarse por este tipo de lectura.

Conclusión y recomendaciones

Ten siempre en cuenta que tus actos puedes estar o verse condicionados por el condicionamiento clásico, por lo que tómate tu tiempo para reflexionar y meditar sobre tus actos. Algunas personas suelen tener la costumbre de repasar lo que han echo a lo largo del día en el momento de la noche, principalmente antes de acostarse.

La mayoría de las veces no somos conscientes en el momento en el que actuamos de esta clase de condicionamiento, lo que nos lleva a realizar actos equivocados, como los de tratar o juzgar injustamente a otras personas (o a nosotros/as mismos/as), o ver la realidad de una forma distorsionada, como vimos en ejemplos anteriores. Ahora que ya sabes lo que es el condicionamiento clásico, tenlo en cuenta en tus reflexiones y pensamientos, y nunca más vuelvas a perderlo de vista.

 

¡Un saludo y good life!

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